Los dos insectos más grandes de la historia.
El período Carbonífero fue uno de los periodos de la historia de nuestro planeta más activos que se conocen.
Iniciado hace unos 359 millones de años y finalizado hace unos 299 millones de años, durante el Carbonífero la Tierra vivió un auge de nuevas especies de anfibios, insectos y de fauna acuática que dominarían el planeta. También fue una etapa de una muy variada y enorme vegetación que convirtieron a este período, en uno de los períodos más prósperos de vida.
El Carbonífero tuvo la mayor cantidad de oxígeno, un 35% en la atmósfera, un 21% más que en la actualidad, lo que propició el gran tamaño de algunas especies. Dos de esos grandes animales fueron dos insectos que, a día de hoy, a más de uno le provocarían auténticas pesadillas.
Con hasta más de 70 cm de envergadura, de punta a punta de sus alas, la MEGANEURA MONYI fue el insecto volador que reinó los cielos en el Carbonífero.
La MEGANEURA tenía una gran visión, puesto que el 50% de su cabeza estaba compuesta de ojos y era capaz de alcanzar una velocidad de vuelo de unos 50 km/h. Su dieta era variada y consistía de otros insectos menores, pero también en anfibios y reptiles grandes. Se cree que podría haber atrapado a sus presas e incluso alzarlas en vuelo.
A la hora de cazar, no era muy diferente a las libélulas actuales, con las que está estrechamente emparentada, utilizando sus potentes mandíbulas con dientes afilados y espinas como cuchillas en las patas, para agarrar bien a sus presas.
Posiblemente vivió en zonas con vegetación, pero, tal vez, no tan frondosa, debido a su longitud, puesto que eso le hubiera complicado batir cómodamente las alas sin dañárselas.
ARTHROPLEURA, el milpiés gigante
Si una era la dominadora de los cielos en el Carbonífero, la ARTHROPLEURA con hasta 2,3 metros de longitud y unos 50 kilos de peso, lo era en tierra firme.
Pese a que se cree que eran herbívoras, puesto que en los restos fósiles encontrados no se ha conservado la cabeza para poder determinar cuál podría haber sido su dieta, no se descarta que los especímenes más grandes fueran omnívoros, alimentándose de otros insectos y animales de menor tamaño.
En lo que prácticamente todos los expertos coinciden, es en que la ARTHROPLEURA no tenía depredadores debido a su gran tamaño y su fuerte coraza con púas, que le servía de gran protección contra cualquier otro depredador que pudiera amenazarla.
De movimientos rápidos y ágiles, se desplazaba por los suelos de los frondosos y húmedos bosques del Carbonífero, buscando alimento y arrastrando el polen y demás esporas que ayudaba a diseminar por diferentes lugares.
Dos especies de insectos entre escorpiones primerizos de 1 metro de longitud o arañas tan grandes como una cabeza humana, entre otras tantas especies que reinaron durante el Carbonífero, hoy serían propias de cualquier historia de terror o ciencia ficción y que prosperaron en una etapa de la Tierra, muy anterior a la aparición de los primeros dinosaurios.




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