El Teniente Kinderman: el detective clave de El Exorcista que muchos pasan por alto

En la historia del cine hay personajes secundarios que acaban robando la función. Uno de los casos más fascinantes es el del Teniente Kinderman en El Exorcista, un detective atípico que, sin necesidad de protagonismo, se convierte en una pieza clave del relato.

Interpretado por Lee J. Cobb, Kinderman no solo aporta humanidad y equilibrio a una historia dominada por el horror, sino que también introduce una mirada racional que choca frontalmente con lo inexplicable.

En esta entrada rindo homenaje al Teniente Kinderman, a la importancia en El Exorcista y cómo logró convertirse en uno de los secundarios más memorables del cine de terror.


El fenómeno de El Exorcista y su impacto en el cine de terror


El estreno del Exorcista fue todo un fenómeno global. La película dio mucho de que hablar desde su primer fin de semana de estreno y, a día de hoy, hay quienes pensamos que puede ser la mejor película de terror de la historia del cine. 

Adaptación del best seller de 1971, escrito por William Peter Blatty, el Exorcista es un crudo y desgarrador relato de terror que mezcla creencias religiosas con prácticas y diagnósticos clínicos sobre trastornos y enfermedades mentales. Una lucha entre el bien y el mal, entre el cielo y el infierno, con una dulce e inocente niña en el centro de la historia. 

Su afligida madre termina recurriendo a la ayuda desesperada de un jesuita licenciado en psicología, que se encuentra en una profunda crisis de fe, tras agotar todas las opciones que la medicina podría ofrecerle.


¿Quién es el Teniente Kinderman en El Exorcista?


Quienes leyeron la novela de Blatty quedaron bastante satisfechos con la adaptación cinéfila de William Friedkin. Buena muestra de ello es el personaje del Teniente Kinderman, interpretado por el actor Lee J. Cobb, aunque en la novela tiene más desarrollo que en la película.


El Teniente Kinderman se muestra como un policía diferente, un rara avis que despierta recelos entre los de su entorno por su apariencia dejada y actitud campechana. 

Un hombre curtido, que bajo esa apariencia desaliñada, esconde alguien con un gran sentido analítico y una intuición innata.


Kinderman: un detective atípico con una intuición brillante


Kinderman, sin parecerlo a primera vista, es un experto en calar rápido a las personas. Con tan solo observarlas en sus primeros contactos, es capaz de lograr derribar los muros de la desconfianza a base de largas y mundanas anécdotas personales, adaptadas hábilmente a cada persona y momento, que son la llave que necesita para conseguir las pistas para resolver el caso. 



Los propios padres Karras (Jason Miller) y Joseph Dyer (William O’Malley), tal vez por su condición de experimentados religiosos que tratan a diario con muchos tipos de personalidades, se resisten ingeniosamente a ese humilde encanto que despierta un hombre en apariencia sencillo y amigable. 

En cambio, la charla más reveladora que tiene de todas es con la propia Reegan MacNeil (Linda Blair) en el hospital. Una charla rápida que le despierta su intuición sobre la niña, pese a no tener las pruebas materiales que necesita, perturbándole profundamente al no ser capaz de atreverse a reconocer lo que en el fondo piensa y sabe sobre ella.

Cuando trata directamente con Chris McNeil (Ellen Burstyn), la madre de la niña, en su propia casa, es ahí cuando descubrimos su gran talento con las personas. 

Kinderman no tarda en detectar el auténtico drama familiar que viven en silencio, con una situación anómala en la que ni ellos mismos tienen certezas de nada. Es ahí cuando el viejo y curtido Teniente Kinderman es capaz de mostrarse cercano y comprensivo con el dolor de esa madre, en un alarde de empatía sincera que abre el corazón de Chris


Pese a sus pesquisas, el Teniente Kinderman cierra el caso como un fatal accidente, aunque dentro de su ser, sabe que esa inofensiva niña tiene algo que ver en aquella traumática muerte. 

La relación de Kinderman con Karras y el misterio sin resolver


Sus diálogos con el padre Karras, con el que parece conectar, son de lo mejor del personaje, al convertirse el jesuita en ese contrapunto inesperado para Kinderman, que nos hace conocer la fuerte y perspicaz personalidad de ambos. 

Así, también, ese diálogo final que mantiene con el padre Dyer, demuestra que pese haber terminado todo, ese sabueso neoyorquino no ceja en su empeño de lograr que alguien suelte prenda con su particular y desenfadado estilo, en un caso que para él tiene demasiadas incógnitas.



El Teniente Kinderman es mucho más que un personaje secundario en El Exorcista. Representa la duda, la lógica y la humanidad frente a un horror que desafía cualquier explicación racional. 

Su mirada escéptica, su intuición y su forma de conectar con las personas lo convierten en un contrapunto esencial dentro de la historia.

Puede que no sea el protagonista, pero Kinderman es, sin duda, uno de esos personajes que elevan una película a otro nivel… y que permanecen en la memoria mucho después de que termine.


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