El origen del árbitro en el fútbol: cuándo y por qué nació su figura

El arbitraje es, probablemente, el elemento más discutido del fútbol. Sus decisiones influyen directamente en el desarrollo del juego y en el resultado final, pero alguna vez te preguntaste: ¿cuándo y por qué nació la figura del árbitro?

Para entenderlo, hay que viajar a los orígenes del fútbol moderno, cuando los partidos se jugaban sin jueces neutrales y el fair play dependía más de la buena fe que de un reglamento.

El fútbol antes del árbitro 


En Inglaterra, la cuna del fútbol, en los primeros partidos que se jugaban en pleno siglo XIX no existía la figura del árbitro. Para entonces, el fútbol era considerado un deporte noble en el que: “los caballeros no hacían faltas”.

Bajo esa premisa cargada de nobleza y buenas intenciones, cuando surgía un problema durante la disputa del partido, los capitanes de ambos equipos eran los encargados de llegar a consensos y solucionar los conflictos de mutuo acuerdo.

Los umpires: una solución que no funcionó


Con el paso de los años, llegó la competitividad, las tensiones, así como el fervor del público y aquellas disputas y discusiones, hasta entonces de fácil entendimiento, dejaron de serlo. Debido a ello, y justo coincidiendo con la fundación de la FA en 1863, se estableció que los dos clubes enfrentados en un mismo partido aportaran una especie de figura intermedia conocida como: umpire (juez).

El umpire intervenía desde fuera del campo, solo si los capitanes no se ponían de acuerdo, ya fuera sobre faltas o goles dudosos. El problema era evidente: no eran imparciales al defender, en el fondo, los intereses del club que los proponía. Por lo que la solución fracasó estrepitosamente.

1891: nace el árbitro moderno


Visto lo visto y ante la problemática que generaban las discusiones constantes e interpretaciones diferentes de las normas, en 1891 se decidió instaurar oficialmente la figura del árbitro

Curiosidad: el árbitro dejó de actuar en solitario a finales de la década de 1890, cuando se incorporaron los linermen o jueces de línea. Estos tenían la misión de:
  • Señalar si el balón salía del campo
  • Indicar los fuera de juegos
  • Asistir al árbitro con las faltas cercanas

Pese a ello, el árbitro no tenía la obligación de hacer caso al linermen.

Con su llegada al fútbol, el árbitro:

  • Dirigía el partido desde el mismo campo
  • Sancionaba faltas directamente, aplicando la normativa y reglas establecidas para el juego
  • Y su decisión era la definitiva 

Ese mismo año y para acompañar la labor del arbitraje, se introdujeron:

  • El silbato, dejando de gritar a pleno pulmón o usar pañuelos de colores para arbitrar el juego
  • El penalti. Una herramienta de castigo para quien cometía una infracción grave dentro del área rival

Curiosidad: las tarjetas y su código de color es un invento bastante reciente. Fue en el Mundial de México de 1970, cuando el árbitro inglés Ken Aston sugirió la idea tras detectar que jugadores de otras nacionalidades, no siempre entendían las advertencias por culpa del idioma. Por ello, se tomó el ejemplo de un semáforo para el color de las tarjetas: 
  • Amarilla=advertencia
  • Roja=expulsión

Gracias a todo esto, el árbitro se convirtió en la máxima autoridad durante un partido de fútbol, con la labor de impartir justicia durante el mismo.

Imprescindible, discutido y prácticamente siempre protagonista, el árbitro es parte inseparable del fútbol. Porque sin goles no hay fútbol, pero sin árbitro no hay partido.



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