Acoustic Kitty: el insólito proyecto de la CIA para crear gatos espía en la Guerra Fría
Durante la Guerra Fría, la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética llevó el espionaje a niveles casi obsesivos. En ese contexto, la CIA desarrolló algunos de los proyectos más insólitos de la historia con un objetivo claro: espiar sin ser detectados.
Uno de esos experimentos fue Acoustic Kitty, un programa secreto con una premisa tan sorprendente como real: convertir a un gato en un dispositivo de espionaje capaz de grabar conversaciones soviéticas.
Esta es la historia del gato espía de la CIA.
¿Qué fue Acoustic Kitty, el proyecto secreto de la CIA?
En los años 60, la CIA buscaba la forma definitiva e indetectable de espiar las conversaciones de diplomáticos soviéticos y de espías infiltrados en el propio país.
Los micrófonos estaban a la orden del día en uno y el otro bando, pero estos requerían de una instalación física que representaba peligros como:
- Que descubrieran a tus agentes infiltrados mientras los colocaban
- Registros que dejaban huella
- Que los dispositivos fueran descubiertos
Peligros que podrían representar serios problemas diplomáticos.
Para ello, la CIA encontró una solución ingeniosa y que, seguramente en la cabeza de quienes le dieron luz verde, parecía una solución rompedora.
La idea: convertir un gato en un espía indetectable
Un gato iba a ser el nuevo espía de la CIA… sí, un gato que sería capaz de acercarse a sus objetivos sin levantar sospechas. Pero para convertir a un gato en el agente más valioso de toda la CIA, este debería poder ir bien preparado.
Los técnicos del servicio de inteligencia norteamericano instalaron un minúsculo micrófono en el oído del gato, un transmisor de radio en su cuerpo, adaptaron su cola para que fuera una antena y le implantaron una batería. Todo de forma quirúrgica y precisa para que ese gato pasara por un gato normal y corriente.
La primera misión de Acoustic Kitty: un fracaso inmediato
Llegado el momento se decidió probar la operativa de espionaje en Washington D.C. Su objetivo eran dos empleados de la embajada soviética, que estaban sentados en un banco.
Miembros de la CIA soltaron al gato espía esperando que realizara un acercamiento silencioso hasta los dos hombres, captando cualquier conversación… cuando al cruzar la calle el gato fue atropellado mortalmente por un taxi.
En ese dramático instante el proyecto Acuostic Kitty quedó tocado de muerte, igual que el fatídico destino de su protagonista.
20 millones de dólares y un final inevitable
En 1967 y tras el fracaso que supuso su puesta en marcha, este peculiar proyecto de espionaje se canceló totalmente después de una monstruosa inversión de 20 millones de dólares de la época, reconociendo posteriormente en un informe algo lógico desde un principio:
Los gatos no son fiables para misiones de espionaje.
Otros animales espía en la historia: más allá de los gatos
En 2001 se desclasificaron los secretos del proyecto Acoustic Kitty, dejando al descubierto la utilización de animales en este tipo de actividades secretas.
Aunque la historia nos muestra que los gatos no han sido los únicos agentes encubiertos de los servicios secretos, con diferentes resultados como lo fueron:
- Delfines, que fueron entrenados para la detección de minas submarinas y para marcar a buzos enemigos o intrusos, tanto por EE.UU como la URSS
- Leones marinos, utilizados para recuperar objetos del fondo marino, para la colocación de dispositivos para buzos o para operar más fácilmente en puertos
- Ratas, utilizadas una vez muertas en la Segunda Guerra Mundial por los británicos, para introducirles explosivos dentro de sus cuerpos. De esta manera, cuando los alemanes las encontraban, las lanzaban al fuego provocando la explosión
- Cuervos y diferentes córvidos, debido a su inteligencia extrema, se intentó entrenarlos para transportar objetos pequeños, vigilancia o mensajería. La cosa no funcionó debido a su difícil control en entornos reales
- Perros, mucho más utilizado en funciones militares, los perros actuaron como mensajeros en el frente de guerra, como detectores de explosivos o como kamikazes cargados de explosivos destinados para tanques enemigos por parte de los soviéticos
- Palomas, a nivel de espionaje posiblemente de los animales más exitosos, ya que han sido utilizadas como espías que fotografiaban objetivos enemigos desde los cielos o, desde la Primera Guerra Mundial, como mensajeras



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