El Grinch existe, yo lo conocí.
Me hubiera encantado escribir por primera vez sobre este personaje navideño, muy de la cultura anglosajona, de una manera mucho más divertida y alegre como también merecen estas fechas, pero lo que viví el último fin de semana de noviembre junto a mi familia nos dejó, como poco, entre perplejos e indignados cuando conocimos al peor de todos los Grinch posibles.