La leyenda negra de “The Conqueror”: el rodaje maldito de John Wayne y la radiación nuclear

La película “The Conqueror”, conocida en España como El conquistador de Mongolia, no pasó precisamente a la historia por ser una obra maestra del cine. Ni siquiera un reparto encabezado por John Wayne consiguió salvar una producción que fue destrozada por la crítica y que con el paso del tiempo terminó convirtiéndose casi en un meme involuntario.

Sin embargo, lo verdaderamente inquietante llegó años después de su estreno. Desde 1956, una oscura leyenda negra persigue a esta superproducción de Hollywood debido a la extraña sucesión de cánceres y muertes entre actores y trabajadores relacionados con el rodaje.

Descubre qué ocurrió realmente detrás del rodaje maldito protagonizado por John Wayne y producido por Howard Hughes.



La película maldita de John Wayne y Howard Hughes

Para empezar, conviene hablar de la película, un proyecto personal del extravagante magnate de la aviación y productor de cine Howard Hughes. Este consiguió que la productora RKO Radio Pictures invirtiera la friolera de 6 millones de dólares, que para aquel momento era una barbaridad de presupuesto.

Para la dirección se contrató al más que solvente director Dick Powell, que en los años 30 y 40 fue actor musical. 


Mientras que para el guion se buscó al solvente guionista de Hollywood Oscar Millard, que ya había trabajado en varios proyectos importantes.


A principios de los años 50 y según diferentes historiadores que estudiaron su vida y logros, la salud mental de Howard Hughes estaba en claro declive. Y es que mostraba síntomas de comportamiento obsesivo-compulsivo y paranoia, entre otros, que le hacían tomar decisiones en ocasiones arriesgadas y precipitadas. 

Justo esa obsesión le llevó a la firme convicción de que lo que le faltaba en ese momento, era llevar al cine una gran epopeya histórica… SU gran epopeya cinematográfica.


Howard Hughes y la obsesión por crear una gran epopeya histórica

Tomando el ejemplo de grandes y exitosas producciones como Quo Vadis (1951) o la Túnica Sagrada (1953), Hughes pensó que a base de dinero conseguiría todo lo que quisiera… y así lo hizo, pese a las reticencias de RKO que no terminaba de ver nada claro en todo aquello. 

Y es que Howard Hughes tenía en mente llevar a la gran pantalla la historia del conquistador mongol Gengis Kan y para interpretarlo, quería a una gran estrella de Hollywood. 

Por qué John Wayne terminó interpretando a Gengis Kan

El estudio le ofreció el papel a Marlon Brando, que mostró interés en el proyecto. Incluso Oscar Millard había escrito el guion pensando en Brando, por lo que el personaje debía haber sido suyo. Pero diferencias contractuales y estar ligado a otros estudios, dieron al traste con su candidatura.


Ahí es donde entra inesperadamente John Wayne, uno de los gigantes de la interpretación en aquella época, con un poder mayúsculo a la hora de influir y tomar decisiones. Dicen que en una reunión en el despacho de Dick Powell, descubrió el guion, lo comenzó a leer y se convenció de que él debía protagonizarlo. 

Powell, sabedor de la dificultad que entrañaba el casting y, probablemente, debido a la poca motivación que le generaba ese proyecto, intentó desanimar a Wayne. De hecho, años después reconocería lo que pensó:

¿Quién soy yo para decirle no a John Wayne?

Con el papel en poder de Wayne, en la industria muchos eran los que no entendían los motivos del propio actor por querer ese papel tan alejado de su registro habitual. Y es que Wayne estaba encasillado como el cowboy y héroe militar norteamericano ideal. 


Posteriormente, varios historiadores destacaron que Wayne era una persona extremadamente competitiva y que, al comprobar como actores más jóvenes como Brando o Montgomery Clift, que representaban ese “nuevo Hollywood” interpretativo pisaban fuerte por donde pasaban, quiso demostrar que él también tenía el talento para hacer personajes más dramáticos y complejos

A eso había que sumarle que, si a John Wayne resultaba difícil llevarle la contraria, todavía más complicado era hacerlo con Howard Hughes.

Con Wayne en el papel protagonista, otros se fueron sumando al carro como Susan Hayward, Pedro Armendáriz, Agnes Moorehead, Lee Van Cleef o William Conrad.



Aunque interpretar a personajes asiáticos por parte de actores occidentales, era algo bastante común en el Hollywood de aquella década, la actuación de John Wayne intentando poner un ridículo acento oriental, mientras estaba maquillado para simular sus rasgos, no ayudó a tomarse a la película en serio. 

De hecho, una de las críticas era que su Gengis Kan tenía un marcado estilo cowboy.



El rodaje en Utah y las pruebas nucleares de la Guerra Fría

En un inicio, se planteó llevar el rodaje de la película a Mongolia, por aquello de ser fieles a la historia y lo más creíbles posible, pero el elevado precio que hubiera supuesto hizo que se descartara. La tensión política con los soviéticos tampoco generaba seguridad. 

En su lugar, todos los rodajes exteriores se llevaron a cabo en las zonas desérticas de Utah como Snow Canyon, muy cerca de St. George.


El lugar cumplía con las expectativas. Parecía bastante exótico y representativo de Mongolia, también tenía enormes espacios abiertos. 

Pero el problema residía muy cerca de allí, concretamente en un zona conocida como: Nevada Test Site, un lugar donde los Estados Unidos realizaban pruebas nucleares enmarcadas durante el conflicto de Guerra Fría que se mantenía con la Unión Soviética.

Y es que en el periodo comprendido entre 1951 y 1962 se detonaron allí más de 100 bombas nucleares. En 1953, tan solo unos tres años antes de iniciar el rodaje, se realizaron once pruebas más dentro de la operación: Upshot-Knothole.


Incluso la lluvia radiactiva o fallout, llegó a caer sobre el set de rodaje de “The Conqueror

Antes de iniciar el rodaje y sabedores de lo que sucedía muy cerca de allí, el equipo de producción quiso saber de primera mano la opinión al respecto de la Comisión de Energía Atómica, sobre los peligros que entrañaban rodar en un lugar así. 

La respuesta del Gobierno fue clara: tranquilidad y seguridad.

Los cánceres y muertes que alimentaron la leyenda negra

Décadas después surgiría la gran pregunta: ¿minimizó deliberadamente el Gobierno los riesgos para la salud?

Durante los años en los que se intensificaron esas pruebas, ya hubo quejas por parte de los conocidos como “Downwinders”, habitantes de poblaciones cercanas y expuestos al fallout, que llevaban décadas denunciando las consecuencias que entrañaban esas pruebas atómicas para la salud de la gente.

Pero numerosas muertes de integrantes del rodaje desataron lo que para muchos se convirtió en una auténtica maldición
Entre los casos más conocidos se encontraban:

  • John Wayne, que murió tras sufrir cáncer de pulmón y posteriormente de estómago.
  • Susan Hayward, fallecida por un cáncer cerebral.
  • Agnes Moorehead, que murió de cáncer de útero.
  • Dick Powell, víctima de un linfoma.
  • Pedro Armendáriz, diagnosticado con  un cáncer terminal, por el que terminó suicidándose en 1963 para evitar el sufrimiento final.

Además de muchos otros trabajadores y extras, que posteriormente engrosaron la larga lista de muertes atribuidas al rodaje del “The Conqueror”. 

Los hijos de John Wayne, que estuvieron con su padre durante el rodaje y que llegando a participar como extras, también se les diagnosticó en edad más adulta cáncer, aunque lo lograron superar.

De todas formas y más allá de la polémica, no todo el mundo relacionó esas muertes directamente con la radiación que, sin duda, había sobre el terreno.

Y es que muchos actores y actrices:

  • Fumaban de forma compulsiva 
  • Consumían mucho alcohol 
  • El cáncer tenía una gran incidencia en esa generación 
  • Y varios de esos cánceres sufridos no eran los más típicos asociados a la exposición por radiación nuclear.
Pese a ello, imágenes como las del contador Geiger que John Wayne llevó al rodaje y que aseguran, reaccionaba intensamente en ciertas zonas. O la absurda decisión de llevar 60 toneladas de arena y tierra desde Utah hasta los estudios de RKO, para los rodajes finales en interiores, alimentaron aún más esta leyenda negra.



Pero no todo terminó ahí. Aparte de nada más y nada menos que 220 personas vinculadas, de las cuales aproximadamente 91 desarrollaron cáncer y por lo menos 46 fallecieron por esas causas, Howard Hughes, desarrolló una enfermiza obsesión con la película.

La caída de Howard Hughes y su obsesión con “The Conqueror”

Ya fuera por los remordimientos o la culpa de tantas muertes, unos años después Howard Hughes se gastó unos 12 millones de dólares para comprar todos los derechos de la película y retiró del mercado todas las copias en circulación, como si con ello quisiera redimirse.

El que fuera productor de películas como: Hell’s Angels o Scarface y que llegó a controlar la productora RKO, entre otros hitos relacionados con la aviación, se auto aisló en sus mansiones, habitaciones de hotel y áticos exclusivos obsesionado con: 
  • Los gérmenes
  • La limpieza
  • El control
  • Y rituales compulsivos 
Se llegó a hablar de que utilizaba cajas de pañuelos en los pies, de que se escondía tras cortinas oscuras, que paseaba desnudo o envuelto en batas, que manipulaba la comida con extrema precisión y que destinaba largas sesiones visionando su película maldita: “The Conquerer”.



Un tiempo antes, Hughes había sufrido un grave accidente mientras pilotaba un avión que le dejó dolorosas secuelas físicas y que agravó su deterioro mental

El 5 de abril de 1976 murió a la edad de 70 años, mientras era trasladado desde Acapulco hasta Houston para recibir tratamiento médico. A su llegada, Hughes estaba tan deteriorado físicamente que a los médicos les costó identificarlo.

Lo que Howard Hughes imaginó como una superproducción épica destinada a pasar a la historia del cine terminó convirtiéndose en una de las leyendas negras más inquietantes de Hollywood.

“The Conqueror” quedó marcada para siempre por una tragedia que todavía hoy sigue generando debate. 

Nunca pudo demostrarse de forma definitiva que la radiación fuese la responsable directa de todos aquellos cánceres. Sin embargo, nadie la recuerda por John Wayne interpretando a Gengis Kan y más por el aura maldita que rodeó al rodaje.

Una historia donde la ambición desmedida, la Guerra Fría y la obsesión de Howard Hughes terminaron creando algo mucho más oscuro que una simple película.



Preguntas frecuentes sobre “The Conqueror”

¿Por qué “The Conqueror” está considerada una película maldita?

La película quedó rodeada por una leyenda negra debido a la gran cantidad de actores y trabajadores relacionados con el rodaje que desarrollaron cáncer años después. Muchos relacionaron estas enfermedades con la exposición a la radiación procedente de pruebas nucleares realizadas cerca del lugar de filmación.

¿Dónde se rodó “The Conqueror”?

Gran parte del rodaje exterior se realizó en zonas desérticas de Utah, cerca de St. George y relativamente próximas al área de pruebas nucleares conocida como Nevada Test Site.

¿Qué actores enfermaron tras el rodaje?

Entre los casos más conocidos se encuentran John Wayne, Susan Hayward, Agnes Moorehead, Dick Powell y Pedro Armendáriz, todos ellos afectados por distintos tipos de cáncer años después de la película.

¿Se puede demostrar que la radiación causó los cánceres?

No existe una prueba científica definitiva que demuestre que todos los cánceres estuvieran provocados directamente por la radiación. Sin embargo, la coincidencia de enfermedades y el contexto de las pruebas nucleares continúan alimentando el debate décadas después.

¿Por qué Howard Hughes se obsesionó con la película?

Tras el fracaso crítico y las posteriores enfermedades relacionadas con el rodaje, Howard Hughes desarrolló una fuerte obsesión con “The Conqueror”, llegando incluso a comprar los derechos de la película y retirar numerosas copias de circulación.


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