Ching Shih: la pirata más poderosa de la historia que obligó a un imperio a rendirse

El mundo de la piratería tiene nombres ilustres como Barbanegra, Henry Morgan o Bartholomew Roberts. Algunos sembraron el terror durante pocos años; otros, durante más tiempo, pero todos acabaron convirtiéndose en un serio quebradero de cabeza para las grandes potencias marítimas de su época.

Entre el 1718-1720, dos mujeres de fuerte carácter revolucionaron la piratería luchando con bravura y valentía, participando en abordajes y llegando a ejercer una notable influencia dentro de la tripulación. Anne Bonny y Mary Read fueron esas mujeres que, pese a vivir en un mundo dominado por y para los hombres, fueron capaces de jugar bien sus cartas.

A ambas se les puso precio a sus cabezas, siendo perseguidas junto a otros piratas. Pero su auténtica repercusión histórica no es ni mucho menos comparable con la pirata china más grande de todos los tiempos, sin importar el sexo: Ching Shih.


Antes de conocer a Ching Shih, la mujer que dominó el mar de China, merece la pena descubrir la historia de Anne Bonny, la pirata más famosa del Caribe. Su vida estuvo marcada por la rebeldía, los abordajes y una leyenda que todavía hoy sigue despertando fascinación. Puedes leer su historia completa aquí.


¿Quién fue Ching Shih, la pirata más poderosa de la historia?


Pese a que sus orígenes son incierto, Ching Shih, que tampoco era su verdadero nombre, nació alrededor del 1775 en la provincia de Guangdong.

Probablemente nacida en el seno de una familia muy humilde, fue en su juventud cuando se empieza a escribir su historia, destacando que trabajó en un burdel flotante de Cantón.

No queda del todo claro que ejerciera plenamente la prostitución, de hecho, una hipótesis bastante fiable sostiene que su función real en ese burdel flotante era la de desempeñar funciones de entretenimiento, gestión o mediación entre clientes.

En esos burdeles flotantes no solo se comercializaba con la prostitución, ya que básicamente eran lugares de encuentro para comerciantes, funcionarios y contrabandistas donde intercambiaban información y dinero. Allí aprendió habilidades sociales y políticas que más tarde serían determinantes en su futuro.

En 1801 su vida cambiaría decisivamente cuando el pirata chino Zheng Yi se cruzó en su camino.

Pese a que la versión más romántica nos explica que Zheng Yi la conoció en un burdel, se enamoró de ella, le pidió matrimonio y ella aceptó, lo cierto es que lo más probable que pasara es que se conocieran en circunstancias bien distintas.

La versión más plausible nos explica que el pirata la secuestró durante un ataque. De hecho, el secuestro de mujeres en ese tipo de asaltos piratas era muy frecuente.

Más tarde, Zheng Yi propondría matrimonio a una Ching Shih que antes de aceptar, negociaría una serie de condiciones que la colocarían en una posición inusual para la época.

Ching Shih puso como condiciones para el matrimonio:

  • Participar en las decisiones.
  • Compartir beneficios obtenidos. 
  • Autoridad y ascendencia dentro de la organización.

Contra todo pronóstico, Ching Shih consiguió que sus exigencias fueran aceptadas y de la noche a la mañana se convirtió en la pirata más importante de los mares del sur de China.

Cómo Ching Shih construyó el mayor imperio pirata de la historia


Desde entonces, Ching Shih se mostró como una mujer muy inteligente que junto a su esposo, puso en marcha un plan muy ambicioso. 

En un mar de China plagado de pequeños grupos de piratas desorganizados, Zheng Yi se dispuso a unirlos a todos con éxito. 

En 1807, durante una inoportuna tormenta, Zheng Yi falleció y cuando todos esperaban que la coalición pirata formada unos años atrás se desmoronara, la figura de Ching Shih se alzó apaciguando los ánimos y tomando el control de aquel gran imperio pirata.

Ching Shih aplicó un férreo y severo código de honor y conducta que le permitió mantener el orden y afianzar su posición de líder:

  • Quien robara parte del botín: era decapitado
  • Quien desobedeciera órdenes: se le castigaba con la muerte
  • Quien desertara: se le cortaría las orejas y si reincidía, se aplicaba la muerte
  • Quien mantuviera relaciones sexuales no consentidas con una prisionera: la muerte le esperaba
  • Si un pirata deseaba casarse con una mujer cautiva: este debía pedir permiso

A estas condiciones, Ching Shih aplicó una medida revolucionaria con respecto a los tesoros que su flota pirata consiguiera. El barco que lo obtuviera, debía depositarlo en un fondo común para que luego fuera repartido entre todos.

La flota de Ching Shih: el auténtico Estado pirata del mar de China


La magnitud de su poder queda reflejada en las dimensiones de la flota que llegó a gobernar:

  • Entre 300 y 600 barcos. No son los 1.500 que la tradición más popular predica, pero sin duda la sitúan de largo como la pirata con la flota más grande de toda la historia pirata.
  • Entre 40.000 y 70.000 piratas.

Ching Shih definió algo más grande que una simple organización criminal. Lo que ella comandaba era más similar a un auténtico Estado pirata con su propia jerarquía militar:

  • Comandante
  • Capitanes de escuadrón 
  • Oficial
  • Tesorero
  • Un sistema o red de suministros efectiva
  • Disciplina militar

Tal y como hacía cualquier nación en su época, aquella organización controlaba:

  • Las importantes rutas comerciales del mar de China
  • La pesca
  • El contrabando
  • La imposición y cobro de impuestos 
  • La protección marítima, vía tributos que muchos pueblos costeros se veían obligados a pagar

Prácticamente, Ching gobernaba territorios enteros sin necesidad de invadirlos y conquistarlos. Su influencia era suficiente para ser considerada no solo una amenaza, sino también una líder política de alto nivel.



Pero todo esto no hubiera sido posible sin otro movimiento estratégico y fundamental tras la muerte de su marido, el pirata Zheng Yi.

En ese momento, el hijo adoptivo y protegido de Zheng Yi, Zhang Bao controlaba buena parte de la flota, por lo que su apoyo se antojaba necesario para una transición pacífica. 

Finalmente, Zhang Bao dio todo su apoyo a Ching Shih y tiempo después, iniciarían una relación sentimental que culminaría en un matrimonio que consolidaría el poder de la ambiciosa pirata.

La rendición de Ching Shih: cómo consiguió derrotar a un imperio negociando


Ching Shih también marcaría un hito en el mundo de la piratería tras su muerte. A diferencia de la mayoría de los piratas en la historia, no sería nunca capturada, juzgada, condenada a muerte u obligada a convertirse en corsario para sobrevivir. El Gobierno Imperial Chino de la Dinastía Qing, le ofreció:

  • Perdón,
  • dinero
  • y amnistía.

Todo a cambio de su retiro, porque el propio imperio sabía que no les sería posible derrotarla militarmente sin exponerse a grandes pérdidas humanas y a un coste militar exageradamente elevado.

Aquello fue una rendición negociada en la que en 1810, la líder pirata más notable de todos los tiempos aceptó el acuerdo. Incluso su marido, Zhang Bao obtuvo un cargo oficial en la Marina Imperial.

Por su parte, ella conservó una gran parte de su fortuna y abrió una próspera casa de juego en Cantón, convirtiéndose en una empresaria respetable. 

Pero no solo desplegó toda su habilidad negociadora por ella, también lo hizo por los miles de piratas que gobernaba. Desde una posición de fuerza, Ching Shih consiguió para todos ellos un perdón que les permitía:

  • Regresar a sus pueblos.
  • Volver a dedicarse en algunos casos a la pesca.
  • Dedicarse al comercio como comerciantes libres y de pleno derecho.
  • Incorporarse a la Marina Imperial.
  • Servir en unidades costeras.

Los que no aceptaron esas condiciones siguieron su propio camino. Se estima que varios miles de piratas evitaron ser juzgados por sus crímenes gracias a la gestión y habilidades negociadoras y políticas de Ching.

Su flota de barcos tuvo también destinos diferentes, repartiéndose entre el gobierno, la Marina Imperial, el uso civil y el comercio legal.

Aunque el Gobierno Imperial fue quien ofreció y aceptó las condiciones, para el propio gobierno no fue un mal acuerdo puesto que se aseguraban:

  • Reabrir rutas comerciales, hasta entonces bloqueadas o controladas por Ching Shih.
  • Evitar el elevado coste de una guerra.
  • Recuperar marineros experimentados.
  • Reducir drásticamente la piratería en sus aguas.

El legado de Ching Shih, la pirata más exitosa de todos los tiempos


Alrededor de 1844 y a la edad de 69 años, Ching Shih murió de causas naturales, en su cama, en la comodidad del hogar y junto a su familia.

Pese al silencio histórico que sufrió durante mucho tiempo, Ching Shih se reveló como una figura diplomática, estratega y política fundamental de la China de principios del siglo XIX. 

Dominó el mar de China de forma ferrea pero organizada. Logró mantener unida a la numerosa piratería que existía en aquellos mares, transformando a una multitud de bandas dispersas en una organización capaz de desafiar al propio Imperio Qing.

En el momento de mayor esplendor de la Confederación de la Bandera Roja, la fuerza naval de Ching Shih llegó a superar en número de hombres a muchas armadas nacionales de su época. Esa desproporción ayuda a comprender por qué el Imperio Qing terminó sentándose a negociar con quien, sobre el papel, no era más que una pirata.

Mientras Barbanegra terminó decapitado, Bartholomew Roberts murió en combate y Anne Bonny desapareció de la historia tras salir de prisión, Ching Shih consiguió algo que ningún otro gran pirata alcanzó jamás: obligó a un imperio a negociar con ella, protegió a miles de sus hombres, conservó su fortuna y murió de anciana. Quizá por eso, más de dos siglos después, sigue siendo considerada por muchos historiadores la pirata más exitosa de todos los tiempos.


Preguntas frecuentes sobre Ching Shih

¿Quién fue Ching Shih?

Ching Shih fue una pirata china que llegó a dirigir la mayor flota pirata documentada de la historia. Dominó el mar de China a comienzos del siglo XIX y obligó al Imperio Qing a negociar su retirada.

¿Por qué Ching Shih es considerada la pirata más poderosa de la historia?

Porque llegó a controlar entre 300 y 600 barcos y una organización formada por entre 40.000 y 70.000 piratas, cifras muy superiores a las de cualquier otro pirata conocido.

¿Cómo terminó la vida de Ching Shih?

En 1810 negoció una amnistía con el Gobierno Imperial chino, conservó buena parte de su fortuna, abrió una casa de juego en Cantón y murió de causas naturales alrededor de 1844.

¿Contra qué imperios luchó Ching Shih?

Su principal enemigo fue el Imperio Qing. Además, perjudicó gravemente los intereses comerciales del Imperio Portugués en Macao y del Imperio Británico en el mar de China.

¿Fue Ching Shih más importante que Barbanegra?

La mayoría de historiadores considera que sí. Mientras Barbanegra destacó por su fama, Ching Shih dirigió la mayor organización pirata conocida y consiguió retirarse tras negociar con un imperio.

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